Los mercados petroleros registraron una caída en los precios tras el anuncio de la reapertura del estrecho de Ormuz y la reanudación del tráfico marítimo, lo que contribuyó a reducir las tensiones geopolíticas.
Esta situación se reflejó en la baja de los precios del Brent y del WTI, mostrando la disminución de la prima de riesgo.
La atención se dirige ahora a los posibles efectos en países importadores de energía como Marruecos, donde se espera un posible impacto en los precios locales.
Se mantiene el debate sobre si esta caída representa una tendencia o un ajuste temporal.

