La decisión del gobierno español de regularizar a cerca de medio millón de migrantes ha sido bien recibida por los actores del sector agrícola, que la consideran una medida para afrontar la escasez de mano de obra.
Según organizaciones profesionales, la agricultura española depende cada vez más de trabajadores extranjeros, que representan alrededor del 37 % del total, en un contexto de insuficiencia de recursos locales.
En este contexto, representantes del sector señalaron que la medida podría aliviar la presión sobre las explotaciones agrícolas, especialmente de cara a la temporada de recolección.
Asimismo, se destacó que la integración legal de los migrantes contribuiría a dinamizar la economía local y reforzar los sistemas de protección social.
Los sindicatos indicaron que la regularización de trabajadores no registrados ayudaría a reducir la economía informal y garantizar condiciones laborales adecuadas.
También se subrayó que integrar a los migrantes presentes en el país es una opción práctica para cubrir la demanda laboral del sector agrícola.
Los datos del sistema de seguridad social agrícola reflejan un aumento de trabajadores extranjeros, encabezados por los marroquíes.
Regiones como Andalucía, Murcia y Valencia concentran gran parte de esta mano de obra, lo que explica el respaldo del sector a la decisión.

