Una campaña de boicot a la carne y otros productos alimentarios comenzó en Marruecos el 4 de mayo de 2026, en medio del aumento de los precios de los productos básicos, especialmente la carne, cuyo precio habría superado los 150 dirhams por kilogramo según datos difundidos.
La iniciativa incluye distintos tipos de carne, así como pollo, pavo y huevos, con la posibilidad de ampliar la lista de productos afectados.
Los organizadores señalan que se trata de una acción pacífica y sin carácter político, destinada a expresar el rechazo al encarecimiento y a defender el poder adquisitivo, destacando la importancia del compromiso colectivo.
La campaña surge en un contexto de debate sobre la subida de precios, junto con informaciones sobre posibles alteraciones en las cadenas de suministro y preocupaciones relacionadas con la especulación.
El objetivo es enviar un mensaje a los actores económicos de que los consumidores pueden influir en el mercado mediante un comportamiento colectivo organizado.
También se ha subrayado la necesidad de evitar efectos negativos en los pequeños comerciantes y mantener el abastecimiento.
Varios ciudadanos han expresado su apoyo a la iniciativa, mientras otros han destacado la importancia de la solidaridad.
Asimismo, se han mencionado experiencias en otros países donde el boicot contribuyó a reducir los precios.
En general, la campaña refleja la preocupación por el aumento de precios, con atención a su posible impacto.

