La Confederación Marroquí de Agricultura y Desarrollo Rural (COMADER) ha advertido sobre el agravamiento de los desafíos estructurales que enfrenta el sector agrícola en Marruecos, señalando que los agricultores atraviesan una situación cada vez más difícil debido a los sucesivos años de sequía, la escasez de recursos hídricos, el aumento de los costes de producción y las dificultades relacionadas con la comercialización, la mano de obra y la fiscalidad.
En un comunicado publicado tras la celebración de su asamblea general ordinaria, la Confederación explicó que los agricultores, especialmente los propietarios de pequeñas y medianas explotaciones, soportan una presión creciente por el encarecimiento de los insumos agrícolas, como fertilizantes, semillas, energía, piensos y equipos, así como por el incremento de los costes de transporte, almacenamiento y comercialización, las dificultades para acceder a los mercados y la proliferación de intermediarios entre productores y consumidores.
COMADER destacó que los precios pagados por los consumidores no reflejan necesariamente los ingresos reales de los agricultores. Según la organización, numerosas cadenas de producción siguen registrando precios insuficientes para cubrir los costes de producción, pese al fuerte incremento experimentado por dichos costes en los últimos años.
La Confederación recordó además que el apoyo público al sector agrícola tiene como principal objetivo fomentar la inversión, modernizar las explotaciones y reforzar su capacidad de resistencia, más que proporcionar un apoyo directo a los ingresos de los agricultores. Asimismo, señaló que este respaldo sigue siendo limitado en comparación con el que reciben sectores agrícolas de países competidores.
COMADER pidió diferenciar a los verdaderos profesionales del sector de los operadores especulativos y propuso la creación de una tarjeta profesional para agricultores y ganaderos con el fin de orientar mejor las políticas públicas y las ayudas. También solicitó una mayor participación de las organizaciones profesionales en las decisiones relacionadas con las importaciones y exportaciones para garantizar el equilibrio entre la producción nacional y la seguridad alimentaria.
Finalmente, la Confederación subrayó que la agricultura marroquí no es únicamente una actividad económica, sino un pilar fundamental de la seguridad alimentaria, el empleo, la estabilidad social y el desarrollo territorial. En este sentido, hizo un llamamiento a una movilización colectiva para reforzar la competitividad del sector, optimizar el uso de los recursos naturales y garantizar la sostenibilidad de la producción agrícola frente a los desafíos actuales.

