Rusia importó un cargamento marítimo de unas 30.000 toneladas de gasolina AI-92 cargado en el puerto de Tánger, como parte de las medidas adoptadas para afrontar la crisis de combustible provocada por la interrupción de varias refinerías tras los ataques con drones ucranianos.
Según Reuters, que cita a dos fuentes del sector energético, un buque con bandera de Panamá salió del puerto de Tánger a mediados de julio con destino al puerto de Múrmansk, en el norte de Rusia, donde comenzó la descarga del combustible. La empresa rusa Lukoil fue la encargada del suministro.
Los datos de la Bolsa Internacional de Materias Primas de San Petersburgo muestran que la gasolina AI-92 ya está siendo distribuida por ferrocarril desde la estación de Kola, vinculada al puerto de Múrmansk, lo que indica el inicio de su distribución en el mercado ruso.
La información disponible no especifica el origen del combustible antes de su carga en el puerto de Tánger, por lo que no puede afirmarse que haya sido producido o refinado en Marruecos, aunque el envío partiera de un puerto marroquí.
La operación se produce mientras Rusia busca reforzar el abastecimiento interno de combustible mediante el aumento de las importaciones, en un contexto de reducción de la producción nacional y fuerte demanda estacional.

