Colombia ha dado un giro significativo en su posición sobre la cuestión del Sáhara al afirmar la soberanía del Reino de Marruecos sobre sus provincias del sur, en una decisión diplomática y política que abre una nueva etapa en las relaciones entre Rabat y Bogotá y podría dar un fuerte impulso a la cooperación bilateral.
El anuncio se produjo durante una reunión celebrada el viernes entre el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, y el vicepresidente de la República de Colombia, José Manuel Restrepo, en presencia del ministro colombiano de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva Durán, en el contexto de la transición política que atraviesa actualmente Colombia.
La nueva posición representa un cambio claro en la orientación de Bogotá respecto a la cuestión del Sáhara, especialmente después de las posiciones adoptadas por el anterior Gobierno bajo la presidencia de Gustavo Petro. El nuevo Ejecutivo colombiano parece apostar así por una política exterior más abierta hacia Marruecos.
El vicepresidente colombiano habló de una «nueva etapa» en las relaciones entre ambos países y expresó la voluntad de Bogotá de reforzar la cooperación política y económica con Rabat.
Por su parte, Nasser Bourita calificó la decisión de «histórica» y consideró que permitirá dar un nuevo impulso a las relaciones bilaterales. Colombia también manifestó su interés en avanzar hacia una asociación estratégica con Marruecos y en ampliar las perspectivas de cooperación económica y de inversión.
La importancia del cambio de posición colombiano también está relacionada con el peso político y económico de Colombia en América Latina. Para Marruecos, el giro de Bogotá constituye un avance diplomático relevante y puede contribuir a reforzar la presencia de la posición marroquí en la región.
La nueva dinámica no se limita al ámbito político. Marruecos y Colombia buscan igualmente ampliar sus relaciones económicas y comerciales, con especial atención a las inversiones y a la posibilidad de avanzar en el futuro hacia un acuerdo de libre comercio destinado a fomentar los intercambios y las inversiones entre ambos países.
De este modo, la evolución de las relaciones marroquí-colombianas apunta hacia un modelo de cooperación más amplio, en el que el acercamiento político pueda servir de base para desarrollar intereses económicos y estratégicos comunes y consolidar una nueva etapa de asociación entre Rabat y Bogotá.
